24 de septiembre de 2017

Reseña Vengadores Costa Oeste nº9: Heroes for hire

Nace un nuevo grupo

Durante sus meditaciones, el Doctor Extraño llega a la conclusión de que hay una serie de individuos con superpoderes que amenazan con rasgar el velo de las realidades y conectar nuestro mundo con la dimensión oscura de Dormammu. Se trata de un riesgo enorme que podría traer al demonio a nuestra realidad. El Hechicero Supremo decide intentar convencer al primero de la lista, el héroe conocido como Capa. Para ello contará con la ayuda de la Gata Negra, que también tiene interés en contactar con el superhéroe callejero puesto que aparecía también en los informes de metahumanos mutados por el Agente Poder que el misterioso Buen Samaritano ofreció a Daredevil (como se vio en Vengadores Costa Oeste nº8 Dangerous Show Business). 
El mismo Agente Poder que la mutó a ella misma ofreciéndole sus superpoderes por encargo del jefe del hampa de Nueva York, el infame Kingpin. Cuando los héroes se acercan al viejo almacén que hace las veces de base de Capa y Puñal en el Bronx al caer la noche, observan cómo un extraño personaje está también atento a la aparición de Capa. Al ir a averiguar sus intenciones, deja caer un extraño objeto que tenía entre las manos y desaparece en la noche. El objeto es una especie de modelado en arcilla del superhéroe Capa. La arcilla, detecta Extraño, es mágica. Después de ese incidente, convencen a Capa de que el ejercicio de sus poderes es un peligro para la humanidad y el héroe del Bronx deja la ciudad para ir a desintoxicarse a Sangri-La.



Entretanto, Doom, que ha ocupado el cuerpo de Kristoff (como se vio en Vengadores Costa Oeste nº8 Dangerous Show Business) dialoga con un alto funcionario de la Comisión Europea, David Martinson, para la formación de un supergrupo afincado en Europa. Doom quiere impresionar a Susan Storm y para ello quiere utilizar un grupo superheroico donde él tenga el control último. Sin embargo, Martinson demuestra ser una pieza dura de roer, y no le otorga a Kristoff la posibilidad de ser el líder ni la de que la base del supergrupo se sitúe en Latveria, aunque sí le encarga la misión de localizar a posibles miembros. A ello se dedica con denodado esfuerzo. Su idea es reclutar a varios miembros de los Vengadores de la Costa Oeste en los que confía, así como en un icono de la comunidad superheróica europea: El Capitán Britania.
El Capitán Britania se lamenta en su base en un faro abandonado en Gran Bretaña. Su hermana ha sido recientemente atacada salvajemente por el supervillano conocido como Slaymaster y ha perdido los ojos. Una llamada interrumpe sus cavilaciones. Se trata de un alto comisionado del gobierno británico, que le pide que se una al supergrupo que quieren formar en Europa para no terminar de perder más lazos con la UE tras el inminente Brexit. También le piden que se una a los Vengadores de la Costa Oeste, para reforzar los lazos con EE.UU. precisamente por la amenaza del Brexit. Él responde con evasivas. Es entonces cuando, al colgar el teléfono, aparece un compañero suyo del cuerpo de capitanes Britania, Hauptmann Englande, que le espeta que él nunca ha sido realmente un héroe y que es un lacayo de los judíos de Nueva York. Cuando desaparece, Brian Braddock vuelve a sumergirse en sus tristes cavilaciones.
La extraña subasta
Doom-Kristoff vuela hasta Nueva York y allí se reúne con los miembros de los Vengadores de la Costa Oeste (y con el Doctor Extraño y Capitán Britania) con los que coincidió en Wanania hace unas semanas y en los que confía para conformar su nuevo grupo superheroico. Allí les propone que se unan a él en una reunión celebrada en una sala de la sede de Naciones Unidas en la ciudad que nunca duerme. El origen indudablemente europeo de Hércules y del Capitán Britania no suponen ningún problema, así como el abuelo paterno de la Gata Negra, europeo también. El Doctor Extraño realmente es un defensor de la Tierra y no solo eso, sino que las líneas leigh que circundan el planeta tienen su origen en Stonehenge, lo que hace que cobre especial sentido el que se integre en el grupo. Stephen Extraño no tiene interés ni intención de unirse a ningún grupo, pero presiente que algo anormal está ocurriendo con Kristoff. Con ayuda del Ojo de Agamotto es capaz de discernir que realmente el primo lejano de Victor von Doom es tan solo una carcasa para ocultar al propio Víctor. Intrigado por ese inesperado giro de acontecimientos decide ingresar en el supergrupo. También se propone a Longshot y a Rondador Nocturno como posibles miembros. También se vota quién será el líder, y el Capitán Britania es el elegido.
La Gata Negra y Stephen Extraño viajan al Medio Oeste para entrevistarse en Dallas con el Agente Poder. Allí el científico y hombre negocios les hace entender que sus procesos de trasnformación pueden llegar a tener algún efecto secundario a medio plazo. También les explica que existe un grupo de supervillanos que están afectando a su negocio con una serie de extrañas subastas. No quiere dar más detalles, pero sí se ofrece a organizar unos pases falsos para los dos héroes a una de esas subastas.
Héroes de alquiler
También Kristoff va a acudir a la subasta que organiza la misteriosa “Comisión”, y para la que ha sido formalmente invitado pagando medio millón de dólares. Al llegar, observa que hay supervillanos de todo el mundo con una cosa en común: mucho dinero. Puede atisbar a Namor de Atlantis, al Conde Nefaria, a Madame Hydra o al Mandarín. Pronto se apagan las luces y surge un personaje de cierto volumen, pelirrojo y con gafas, que se presenta como el Doctor Faustus. Las averiguaciones del Capitán Britania en Los Ángeles le habían llevado a que el nuevo psicólogo que había tratado a Hulk una vez que el Doctor Extraño había dejado su caso por la investigación de la dimensión oscura, era precisamente el tal Doctor Faustus. También había tratado al Capitán América recientemente según habían averiguado, un Capitán América que no había respondido a sus llamadas telefónicas ni a las del alto comisionado británico cuando quisieron que el Capitán Britania ingresara en los Vengadores.
Ante su selecta audiencia, el Doctor Faustus explica el propósito de la Comisión. Hipnotizar a héroes siguiendo distintos métodos y alquilar sus servicios a supervillanos para ayudarles a cometer sus fechorías. El precio del alquiler, sujeto a subasta, comienza con un millón de dólares la hora. Ahora los héroes entienden la portada del Daily Bugle donde se indicaba que Spiderman había cometido un robo en un banco, y que ellos lo achacaban a la fobia de J.J.Jameson hacia el arácnido, o por qué el Capitán América no devolvía las llamadas, o por qué Hércules no había dado señales de vida en los últimos días… todos ellos están allí impávidos siendo subastados, además de Hulk. Los miembros de la Comisión, el Doctor Faustus, el Controlador, Psicoman y el Amo de las Marionetas (que era el hombrecillo asustado a punto de controlar a Capa cuando irrumpieron los Vengadores) dan comienzo a la subasta. Tras varios tensos momentos, Kristoff acaba quedándose con el lote. En un hangar cercano logran descontrolar a los héroes y se preparan para asestar el golpe definitivo a la Comisión, sin saber que lo peor está por llegar.
Miedo, duda y odio en el antiguo manicomio
Los héroes localizan la guarida de la Comisión en un antiguo manicomio abandonado a las afueras de Los Ángeles. Hacia allá se dirigen inmediatamente para aprovechar el factor sorpresa. Al entrar se dividen en varios grupos y se internan entre los abandonados muros del sanatorio mientras una banda sonora de chillidos y lamentos que resuena incesante por bafles dispuestos a lo largo de los pasillos proporciona una atmósfera irrespirable. Pronto entran en unos laberintos donde están siendo vigilados por cámaras de vídeo por la Comisión, que se apresta a defenderse utilizando las armas mentales de las que disponen. Psicoman ajusta su panel de control de emociones en distintas frecuencias dependiendo del grupo de héroes. Para Hércules y el Doctor Extraño utiliza la Ira (realmente para Hércules, porque no dispone de información sobre el Doctor que utilizar en su contra), para la Gata Negra y Kristoff la Duda (concentrándose en la Gata, dado que tampoco esperaban a Kristoff) y para el Capitán Britania, que se interna solo, el Miedo.

Hércules, preso de ira, arranca uno de los paneles de las paredes y accede a una sala donde se encuentran cara a cara con Hulka, su pareja embarazada y evidentemente hipnotizada, que le reprocha haberla abandonado (tras los recientes traumas de Hércules que se vieron en Vengadores Costa Oeste nº8 Dangerous Show Business) y se abalanza sobre él. Todo intendo de razonar con ella se ve truncado por su ira salvaje. En otra zona del laberinto el Capitán Britania se enfrenta a sus más hondos miedos cuando las paredes proyectan un video de Slaymaster donde le arranca los ojos a su hermana, pero el héroe británico atraviesa volando la pared ignorando el dolor. Por su parte la Gata también ignora la voz del Doctor Faustus que lee un informe de efectos secundarios de las pruebas del Agente Poder. 
El Capitán Britania volando atravesando paredes acaba chocando contra Hulka que cae al suelo inconsciente ante el desonsuelo de Hércules, que tras comprobar que está bien, se lanza contra el Doctor Faustus y le asesta un terrible golpe que lo hace caer, mientras el Controlador se enfrenta a la Gata y a Kristoff, que acaba siendo aparentemente controlado por uno de sus discos, pero en el momento preciso se arranca el disco de su nuca y ataca al supervillano, que con la ayuda de la Gata Negra cae. Ante el panorama que tiene ante sus ojos, el Amo de las Marionetas decide abandonar a sus compañeros y deja únicamente a Psicoman, el más poderoso de todos ellos, para enfrentarse a los poderosos Vengadores. Sin embargo no resulta rival para el poder combinado de todos ellos y acaba cayendo tras una dura lucha.

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