16 de mayo de 2017

Reseña de la actividad "La Patrulla Extraordinaria: La ciudad de las amazonas"

Juego: Hitos
Fecha: 25-3-2017
Pjs: Hercules Poirot (Arturo), Sherlock Holmes (Iván Martín), La Mujer Pantera (Cristina Voada) y Sandokan (Nico).

Despertando a Sherlock Holmes
La Mujer Pantera regresa a la jungla africana en busca de su prometido. Había sido secuestrado por extrañas criaturas en el pequeño recinto de bungalows de cazadores y se había convertido en Mujer Pantera junto con su amiga mexicana, Esmeralda. Ella también se había transformado en Mujer Jaguar. No recuerda exactamente qué sucedió, pero ahora que vuelve lo entiende perfectamente: entre las dos mataron a todos los cazadores que dormían en el recinto. Encuentra a la joven mexicana dormida entre unos matorrales. Entre las dos intentan deshacerse de las pruebas de su crimen enterrando a los cazadores, cuando observan que alguien se acerca entre el follaje. Se trata del prometido de la joven política de origen serbio, que explica que sus captoras lo habían confundido con un tal Dr. Frankenstein y una vez sacadas de su error lo volvieron a liberar. No hay más tiempo para preguntas cuando el Viajero hace su aparición para reclutar al grupo para una nueva misión, directamente relacionada con esas extrañas captoras y el doctor alemán.
Sandokán persigue al misterioso secuestrador de su amada. Ya ha acabado con el resto de los sectarios de Kali y la ha puesto a salvo dormida sobre un lecho de hojas. Con su sable malayo en la mano va alcanzando al jefe de los secuestradores, un hombre ataviado con los ropajes de los fanáticos de la diosa Kali y con una máscara que le cubre la cara a través de los corredores de un perdido templo hindú. Pero pronto comprende que ha caido en una trampa cuando el suelo parece ceder a sus pies abriéndose a un pozo lleno de serpientes mortales. Sin embargo la proverbial agilidad del tigre de la Malasia le logra salvar, aferrándose a un saliente y evitando una muerte segura. Pronto escucha unos pasos del silencioso jefe sectario que se acerca para comprobar si ha acabado con el famoso pirata. En el momento preciso cuando el secuestrador está asomándose al pozo, Sandokán lo aferra del traje y lo arroja a las serpientes. Mientras cae la máscara se desprende, y el Tigre de Malasia se sorprende al ver el rostro de su propio padre que él creía muerto años atrás. Todavía afectado por el shock, acepta la mano amiga del Viajero que le ayuda a salir del pozo y le recluta como médula espinar del mayor grupo de héroes existente: La Patrulla Extraordinaria.
Hercules Poirot ha recibido un telegrama donde el mismísmo Sherlock Holmes le solicita su ayuda desde su retiro dorado al sur de Inglaterra. Una vez en el pueblo se entera de que algo terrible ha sucedido en la casona donde habita el famoso detective. Haciéndose pasar por un agente de Scotland Yard dedicado a investigar el asunto, sube en el carro de heno de uno de los lugareños que le explica qué ha sucedido al parecer. El afamado detective ha sido asesinado en su casona. Se ha detenido al supuesto asesino, un sintecho conocido como Coronel Sanders. Sintiendo una inmediata simpatía por el reo, Hercules se conjura para liberarlo de prisión anunciando ya su inocencia. Una vez en la casona ilustra al agente de policía local sobre su origen y sentado en una butaca reconstruye la escena del crimen mesándose el bigote para concluir que efectivamente el mendigo no fue el asesino, y lo que es aún más perturbador, el asesinado tampoco es Sherlock Holmes. El asesino ha perdido además una uña de un pie e iba descalzo mientras cometió el asesinato. Pero no hay tiempo para más, porque un estallido de luz anuncia la venida del Viajero, que lo recluta para La Patrulla Extraordinaria ofreciéndole ser el líder y columna vertebral del grupo de héroes.
Una vez reunidos todos, el Viajero los conduce hasta un hospital en Boston donde descansa en coma profundo Sherlock Holmes tras los eventos acaecidos en la Tierra de los Sueños. Sherlock está dormido viviendo escenas imposibles pero lo suficientemente agradables para que su mente no luche por despertar. Soñando con estar en la ópera junto con Irene Adler disfruta del espectáculo, pero sus compañeros de la Patrulla Extraordinaria le susurran palabras que logran hacer que el detective recele en su sueño y acabe despertando.


Flechas y balas en la jungla africana
El Viajero convoca a La Patrulla entonces a una reunión en un base en el Museo de Ciencias Naturales en Londres. Allí les explica cómo la ciudad de las amazonas se las ha ingeniado para secuestrar al controvertido doctor Frankestein, no se sabe para qué oscuras intenciones. Su misión es internarse en la jungla africana y rescatarlo. Los héroes aceptan la misión sin dudar. El Viajero los transporta a su destino y después vuelve a desaparecer arguyendo unas excusas que no termina de desarrollar. El grupo se interna entre el follaje de la selva centroafricana y pronto el pequeño detective belga se va descolgando del grupo, sofocado por el calor y el esfuerzo. A pesar de ello se niega a aflojarse la levita. Sandokan abre el camino con su sable curvo, y las dos mujeres pantera (pues Esmeralda también se ha unido a la misión) conversan entre ellas.
A las horas de marcha el eco de disparos llama su atención. Sandokan y la Mujer Pantera se dirigen hacia donde parecen nacer, mientras el resto aguarda intranquilo y Poirot aprovecha para sentarse a descansar. Se trata de tres cazadores blancos que están abriendo fuego contra nativos, al parecer. Llevan entre sus trofeos una pantera negra. Al llegar los héroes el ataque de los nativos cesa. Los tres cazadores se unen a la Patrulla Extraordinaria y avanzan a partir de entonces con ellos por precaución.
Ataque nocturno
El grupo decide montar un campamento y pasar la noche en tiendas de campaña. Ignoran que a medianoche las amazonas tienen planeado un ataque. Mientras Sherlock conversa con uno de los cazadores, una flecha atraviesa el cuello del furtivo y él se pone a cubierto de otras que comienzan a cortar el aire hacia el campamento. Poirot, que estaba orinando en los confines del campamento, se ve atacado por una guerrero que pronto lo reduce mientras él se tira el suelo y lloriquea suplicando que no lo dañen. Las mujeres pantera se transforman, pero en lugar de atacar a las amazonas se lanzan contra los cazadores, que abren fuego indiscriminadamente pero pronto caen muertos. Sandokan se desliza entre la penumbra, sorprende a dos amazonas y las deja inconscientes mientras Sherlock es maniatado por otra guerrero después de una breve lucha en el barro. Con el campamento bajo su control, la princesa amazona Pentesilea hace acto de presencia y decide llevarse a la Patrulla a la ciudad de las amazonas.
Durante la travesía, todos se hacen la misma pregunta: ¿se conocen Esmeralda y la princesa amazona? Es lo que ha parecido desprenderse de las miradas y palabras que han cruzado entre ellas. De una forma u otra todos los héroes se dedican a recabar información al respecto en las horas que dura la marcha a la mítica ciudad. Sandokan abre la marcha con Pentesilea, que le ofrece ese puesto de honor puesto que ha sido el único que no ha sido apresado por sus guerreras. La Mujer Pantera interroga a su amiga Esmeralda y Sherlock avanza pensativo cavilando la causa detrás de todo aquello. Entre todos logran saber que Esmeralda es una amazona, hija de la anterior princesa, Hipólita. Al parecer Hipólita, recientemente muerta, ha sido tradicionalmente rival de Pentesilea. Hipólita creía que los tiempos donde las amazonas podían seguir ajenas al mundo iba a acabar, y para proteger a su pueblo iba a venir una elegida. Esmeralda salió de África para buscar a esa elegida, que cree haber encontrado en la figura de Irena.
En la ciudad de las amazonas
Cuando llegan a la ciudad perdida pronto comprenden los héroes que no son prisioneros en absoluto. Pueden ir donde quieran, y reciben en todas partes calurosa bienvenida y ricas vituallas. Es más, pronto todos los hombres del grupo que las guerreras amazonas consideran dignos, son sometidos a continuas seducciones. Sin embargo tanto Sandokan como Sherlock tienen amores que les hacen imposible cualquier otra aventura con el sexo opuesto. Y ninguna encuentra atractivo a Hercules Poirot. Es en el curso de un opíparo desayuno cuando encuentran a Frankenstein, encantado de estar en la ciudad perdida. Dice que lo secuestraron para intentar curar a la antigua princesa amazona, la madre de Esmeralda. Pero sus explicaciones resultan vagas y los héroes no acaban de creerlas.
Por su parte Esmeralda llora la muerte de su madre en un pequeño templete donde resposan sus restos antes de ser trasladados finalmente a la gran pirámide que domina la ciudad. La ciudad perdida combina elementos griegos y egipcios en su arquitectura, que los héroes comprenden se hunde en la noche de los tiempos. En esa pirámide Sandokan y Pentesilea pasean mientras ella le va explicando la historia de su raza mostrándole los sepulcros de piedra de todas las princesas amazona, hasta llegar hasta la más antigua. Por lo que entiende el tigre de Malasia, la primera no es otra sino la propia diosa Bastet, la mujer con cabeza de gato que es la correspondencia dentro de la mitología egipcia de la diosa griega Artemisa, la patrona de las amazonas según los textos clásicos. Allí la princesa le hace entrega de un rico collar de esmeraldas que se supone perteneció a la diosa.
Masacre en la pirámide
Cae la noche en la ciudad. Extraños rugidos suenan más allá de los muros de las estancias donde descansan los héroes, que han recibido instrucciones claras de no salir de sus confines por su propia seguridad. Una tormenta descarga con gran fuerza sobre la selva cuando entre los pasillos Frankenstein le pide a Hercules Poirot que le acompañe esta noche pues habrá de realizar eventos increíbles. El belga le convenció de que era un admirador suyo y un estudioso de las ciencias naturales. Los dos acuden así al interior de la pirámide, donde el detective belga observa que el alemán ha colocado una especie de pararrayos en su vértice superior. Ha llegado a la conclusión de que se dispone a resucitar a la madre de Esmeralda, pero se equivoca. A la misma conclusión han llegado las dos mujeres pantera del grupo, que han decidido evitar tal evento antinatural. Pero al llegar al templete donde se encuentran los restos mortales de la gran princesa observan que no hay nadie y el cuerpo sigue descansando en su sepulcro. Entonces comprenden cuál es realmente el plan de Pentesilea: resucitar a la diosa.

Allá van los héroes para impedirlo. Pero el que lo logra es Hercules, que mientras Frankenstein prepara su gran artefacto tecnológico ante la totalidad del pueblo de las amazonas en el interior de la gran pirámide, ha logrado arrancar varios cables sin que nadie se cerciore. Así, en el momento clave, mientras Frankenstein ríe con demencia al caer los rayos sobre la pirámide egipcia, se hace el silencio y nada ocurre. Las amazonas pierden la paciencia y comienzan a convertirse en masa en mujeres pantera. Irena reacciona y convertida en mujer pantera se lanza contra Pentesilea mientras el resto de las mujeres pantera observan. Sin embargo, algunas se lanzan contra los intrusos, que deben correr para salvar su vida. Hercules es protegido por Sandokan que intenta con su sable hacer retroceder a las panteras místicas mientras Sherlock, a la cabeza del túnel, intenta cerrar las compuertas de piedra y dejarlos a todos atrapados en el interior de la pirámide. Sin embargo los héroes logran llegar antes de que el detective termine de sellar la catacumba, aunque gravemente heridos. Por su parte, Irena ha conseguido doblegar a Pentesilea ganando así automáticamente mando sobre las amazonas. Sin embargo, justo en ese momento un gran estruendo le anuncia que, junto con todo el pueblo de las mujeres pantera, ha sido encerrada en vida.

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