2 de marzo de 2016

Crónicas roleras: MAJESTIC FOUR 8. Lo que yace eternamente

Lo que yace eternamente



Juego: Fate
Fecha: 12-12-2015
Pjs: Juggernaut (Arturo Prada), Doctor Muerte (Ismael), y Nico Minoru (Jaime Solbes)


La Iniciativa Liberia y una oferta difícil de rechazar


Los héroes han vuelto de un largo viaje más allá del sistema solar (como se vio en Majestic Four nº 7)
y han encontrado un país muy agitado. La culpa de todo ello la tiene la llamada Iniciativa Liberia. Se trata de una iniciativa presentada por un grupo empresarial conocido como el Club Fuego Infernal. Su líder, Sebastian Shaw, presentó en el Congreso una iniciativa para su consideración por la cual se proponía la compra de Latveria para reubicar allí a todos los mutantes que lo quisieran, al igual que se hizo tras la guerra de Secesión con Liberia en el caso de los antiguos esclavos de origen africano. Esta propuesta tuvo un efecto llamada para todos los mutantes de países limítrofes, que avanzaron en tropel como una marea de miles de refugiados, liderados por un Unus el Intocable y el Sapo, dos antiguos supervillanos miembros de la Hermandad original de Mutantes Diabólicos que se habían redimido recientemente. Para colmo, una facción de colonos latverianos había vuelto a su país haciendo la situación potencialmente explosiva. La policía del país vecino y amigo de Symkaria estaba ayudando a SHIELD a mantener el orden, pero la situación parecía peligrosa. Para mayor desgracia, un grupo de carácter neofascista conocido como La Nueva Legión de los Condenados había hecho su aparición. Guiados por su líder, Piotr Stressmann, habían conseguido hacerse un hueco en la opinión pública y estaban ayudando a conseguir fondos para reubicar latverios “puros” y facilitar su estancia en Latveria. En las últimas semanas de ausencia de los Majestic además varias embajadas habían sido atacadas con bombas que hacían explosión en nombre del “verdadero rey de Latveria”.
Toda esa situación era inadmisible para Doom. Decidió encararse con el principal responsable de todo ello y entrevistarse con Shaw. Irrumpiendo en su despacho, increpó al rey negro exigiéndole que desmantelara toda la operación que estaba preparando en Latveria. Shaw le explicó que las nuevas formas de dominación ya no eran las del siglo XIX,, de control directo de un territorio, sino más sutiles, basadas en la gestión económica y la provisión de créditos. Finalmente ofreció a Doom ser partícipe del nuevo estatus de Latveria a su lado en el Club Fuego Infernal como rey blanco. Doom, a su pesar, guardó silencio unos segundos considerándolo para finalmente desechar la oferta (sin saberlo, había alterado el contenido del Majestic Four nº 11).

Fuga en La Balsa
Doom había contactado a través de videoconferencia con su ahijada Valeria, todavía bajo custodia judicial con Matt Murdock. La niña insistió en que se ocupara del caso de su madre. Utilizando toda su inteligencia emocional logró manipular a Muerte para que retomara su caso y lograra liberarla. Susan Storm llevaba ya semanas lejos de la influencia de Malicia y solo era cuestión de tiempo que
quedara fuera de la Balsa (como se vio en Majestic Four nº 5). Doom se dirigió a la estación de control de supervillanos regentada por SHIELD pero una vez allí fue derivado al despacho de María Hill. La segunda de Furia interrogó a Muerte con malos modos dando por sentado que estaba envuelto en algún asunto de extrema importancia relacionado con SHIELD. Doom pronto descubrió qué era lo que preocupaba a Hill: Susan Storm se había fugado. Y no se había ido sola, también había desaparecido Ultrón. El robot homicida bañado en adamantium era una amenaza de primer nivel que SHIELD no podía ignorar. El Doctor Muerte lo aprovechó para negociar directamente con Furia un trato donde a cambio de entregar al fugado Ultrón SHIELD se comprometería a reconocer el estatus de héroes de los Majestic y a presionar al Congreso en relación a la Iniciativa Liberia.
Una investigación preliminar supervisada por Hill le hizo entender a Muerte que una fuente de energía cósmica bañó a la Mujer Invisible para hacerla desaparecer. Entretanto Nico, insatisfecha por las últimas lecciones con Muerte, visitó al Doctor Extraño. El Hechicero Supremo accedió a entrevistarse con ella y acabó entregándole un libro místico sobre la magia de sangre. Mientras la joven aprendiz se alejaba de la mansión de Greenwich Village, Stephen Strange la observaba irse a través del rosetón de su santa sanctorum acompañado de su fiel sirviente Wong. El chino le preguntó a Extraño si era prudente haberle entregado el libro de la magia de sangre a Nico Minoru. Extraño contestó que lo que le preocupaba no era Nico ni el libro, sino la influencia de Muerte sobre ella. No sabía cuán equivocado estaba. Juggernaut tampoco estaba ocioso. Concertó una cena con una antigua conocida, la líder mercenaria Marta Plateada. Marta era además oriunda del país de Symkaria, aliado ancestral de Latveria y conocida de Muerte, con el que cenaba cada año. La cena derivó en una conversación más y más personal que acabó con un encuentro amoroso en la suite de un hotel, algo que traería más de un quebradero de cabeza al coloso carmesí. Pero no solo eso. En la conversación Juggernaut se preguntaba en voz alta qué estaría pasando con los bancos en Doomstat ahora que no había más ley que unas pocas patrullas de SHIELD. Marta lo tomó como una invitación para robar el Banco Central de Latveria.

Latveria en peligro

Boris explicó a los Majestic que se acercaba la fecha del cumpleaños de Muerte y que sería un bonito detalle que todos los miembros del grupo le ofrecieran un regalo. Namor fue el primero en responder y salió volando en busca del regalo digno de un rey. También Juggernaut y Nico comenzaron a cavilar sobre cuál sería el mejor regalo para Muerte. Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por una siniestra noticia donde se explicaba que un extraño campo de fuerza había envuelto a Doomstat y crecía lentamente a su alrededor, tragando todo lo que iba alcanzando. Los Vengadores salieron a controlar la amenaza (de hecho el Capitán América se encontraba charlando con Nico cuando le avisó la alarma). Cuando Doom volvió de SHIELD no soportó jugar el papel de simple observador y convocó a los Majestic para volar de inmediato a Latveria. Muy lejos, Uatu el Vigilante suspiraba, pues ese pequeño gesto había desencadenado una serie de actos nefastos de incalculables consecuencias.
Durante el vuelo hacia el pequeño país centroeuropeo, La Visión se introdujo en el avión entrando en fase para contactar con los Majestic y pedirles ayuda, puesto que no había recibido noticias de Los Vengadores desde que habían penetrado en el extraño campo de fuerza que rodeaba Doomstat y que seguía creciendo imparable. Su cerebro lógico le indicó que la mejor forma de rescatar a Los Vengadores era aliándose con los Majestic.

En una era no soñada
Cuando el Majestic-car aterrizó en las afueras de Doomstat se hizo un silencio entre los periodistas y los curiosos que observaban el avance del campo, pues Doom había vuelto a su hogar. Tras un
discurso triunfalista, Muerte penetró en el campo de fuerza seguido del resto de los Majestic y de La Visión. Varias cosas se sucedieron casi instantáneamente. Al cruzar el campo, ya no se veían restos de la capital de Latveria, sino un paisaje arbolado y un camino que lo atravesaba. Nico Minoru y Juggernaut habían cambiado físicamente. Los dos tenían trajes nuevos, con un aire medieval. No solo eso, habían perdido la memoria, y en el caso de Juggernaut, gran parte de su fuerza. Por si fuera poco, La Visión había caído fulminado al suelo.
Aunque tanto Nico como Juggernaut habían visto alterada su memoria, parecían conocerse entre ellos y también al Doctor Muerte, aunque habían cambiado sus nombres. También parecían conocer bien la tierra en la que estaban, y que llamaban Brythunia. Con un análisis tecnológico el Doctor Muerte concluyó que se hallaban en el pasado, unos 12.000 años antes de Cristo, en lo que los antiguos llamaron Era Hiboria. El hechizo capaz de lograr tan gran artificio debía ser de extrema complejidad y llevado a cabo por un brujo de altísimo nivel, seguramente ayudado por objetos arcanos de gran poder.
Justo entonces el grupo se encontró con una partida de mercenarios caza esclavos que portaban una bella joven en una jaula de madera tirada por bueyes. Juggernaut y Nico se aprestaron a ayudarla y saltaron a luchar contra los bandidos. Muerte se echó a un lado mientras los dos Majestic se enfrentaban contra los guerreros hiperboreos. En mitad la refriega, un cimerio ayudó a los Majestic. Después de la pelea, el aventurero llamado Conan les hizo saber que se pedía una recompensa por esa partida de bandidos, y que podrían cobrarla todos en la vecina ciudad brythunia.


La revuelta contra Kulan Gath

En la ciudad fronteriza de Brythunia Muerte entendió cuál era la mano detrás de todo aquel galimatías místico. El rey-brujo de la ciudad no era otro que Kulan Gath, un malvado hechicero de la era hiboria que no hacía mucho había resucitado en el siglo XXI y había intentado convertir Nueva York en un reino de espada y brujería. En aquella ocasión fracasó, pero al parecer ahora estaba intentado algo distinto, trasladar a toda la Tierra a la era hiboria. Los Majestic y su nuevo aliado Conan se dirigieron a una posada donde bebieron y comieron, hasta que cada uno se fue separando siguiendo sus propios intereses. Juggernaut y Conan congeniaron muy pronto y se quedaron en la posada organizando competiciones de pulso hasta que estalló una pelea y unieron sus fuerzas para acabar destrozando el local. Borrachos, exhaustos y felices, fueron detenidos por la guardia local y encerrados en una de las torres de la prisión urbana.

Nico Minoru se acercó  la prestigiosa biblioteca de la ciudad, donde consultó varios libros arcanos en uno de sus pisos superiores. Allí conoció a una mujer de cabellos negros que se aprestó a ayudarla en su búsqueda de conocimiento. A las pocas horas, Muerte apareció en la biblioteca y sin más dilación atacó a la pareja de mujeres. Entre las dos acabaron con él, y cuando cayó al suelo derrotado se transformó ante sus ojos en un hombre-serpiente.
Entretanto, el verdadero Muerte cavilaba la mejor forma de revertir el hechizo y salvar a Latveria y al mundo. La derrota de Kulan Gath, en su mundo, rodeado de un verdadero ejército de acólitos y guerreros, pasaba necesariamente por reclutar aliados. En una plaza pronto encontró a uno. Reconoció a Unus el Intocable y a su fiel Sapo a su lado ataviados como profetas hablando a la multitud sobre la llegada de un elegido de Ottorak que derribaría el reinado impío de Kulan Gath. Doom ayudó a Unus y su acompañante a escapar de los guardias que entraron en la plaza para detenerlo. Escondidos en un callejón, le explicó a Unus que él conocía al elegido y que la hora de la rebelión estaba pronta.

La hora de las respuestas
El Sapo no tuvo problema en escalar la alta torre de la prisión brythunia y rescatar a Juggernaut de su confinamiento. De allí los dos antiguos miembros de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, pero que no recordaban nada de su pasado, se dirigieron al gran templo de Ottorak donde los esperaban Muerte y Unus el Intocable. Allí el mutante reconoció que Juggernaut era efectivamente un avatar de poderes superiores. Se equivocó sin embargo al juzgar que era el elegido de Ottorak, puesto que Juggernaut era verdaderamente un avatar de su más odiado enemigo, su hermano Cyttorak. Con esta última prueba, Unus se ofreció a combatir junto a los Majestic contra el malvado Kulan Gath.


Es entonces cuando Nico Minoru y su acompañante hacen su aparición entre las penumbras del templo de Ottorak. Muerte reconoció inmediatamente a la hechicera de cabellos oscuros, pues no era otra que la mutante vampira Selene, que en tiempos había sido Reina Negra del Club Fuego Infernal. También ella lo reconocía a él, y de hecho se sorprendió al comprobar que Doom había sido inmune al hechizo de olvido de Kulan Gath. Era el momento de las respuestas. Selene explicó a Muerte que ella había viajado a Latveria desconfiando de las maniobras de Shaw con la Iniciativa Liberia para averiguar qué tramaba su enemigo otrora aliado. Pero una vez allí apareció el muro mágico que envolvió a Doomstat, y con la ciudad, a ella misma. Gracias a sus poderes místicos ella fue capaz de retener sus poderes y su memoria. Investigando averiguó que todo aquel oscuro escenario había sido creado por Kulan Gath, uno de sus más viejos y odiados enemigos, pues Selene tenía más de 17.000 años y había habitado la era hiboria y combatido a brujos como Kulan Gath en su propia era. Con sus pesquisas logró entender que Kulan había sido resucitado en el siglo XXI por cuatro hombre-serpiente que habían encontrado una urna con sus cenizas, y que esas criaturas pretendían convocar al dios-demonio Set de su encierro dimensional aprovechando una extrañísima constelación universal favorable a ritos de gran poder que pronto iba a tener lugar en la galaxia. Para poder alcanzar tal poder habían pensado en resucitar a Kulan Gath y que fuera él el que realizase la ceremonia reuniendo todo su poder. Para eso había desenterrado las ruinas de la antigua ciudad de Pitón, capital del maléfico reino-brujo de Acherón, que había caído bajo las espadas hiborias miles de años antes. Y las ruinas de Pitón descansaban su sueño de milenios bajo las entrañas de Doomstat por una cruel casualidad.

La hora de las espadas

Todo estaba dispuesto para atacar a Kulan Gath antes de que su poder se hiciera incontrolable. Pero para poder aprovechar el máximo del potencial de los Majestic, Doom y Selene decidieron sumar sus conocimientos místicos y lanzar un hechizo que recuperara sus memorias. Ya preparados para el golpe final, lograron infiltrarse en el templo sagrado de Set en el palacio de la ciudad y acabar de una vez por todas con el maligno brujo. Kulan Gath estaba protegido por una turba de acólitos y recibía
más poder por un complejo sistema de espejos místicos que filtraban y potenciaban la luz de las estrellas que caía a través de un óculo en el techo del edificio. También un Ojo de Halcón sin memoria ataviado con ropajes hiborios acechaba en el piso superior atento a cualquier eventualidad protegiendo a su amo Kulan Gath. Pero los Majestic también contaban con aliados: Unus el Intocable, el Sapo, que fue mano derecha de Magneto, y la cruel Selene, antigua reina negra del Club Fuego Infernal. La lucha sería titánica y decidiría el destino del planeta.

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