21 de enero de 2016

Crónicas Roleras: Hitos- Green

Green


Juego: Hitos
Fecha: 9-1-2016
Pjs: Tetsuo Nakamoto (Alberto), Agatha (Cristina), Rick Deckard (Jaime Solbes) y Holden (Ismael)
Cuatro pellejudos para tres Blade Runners


El jefe de policía del cuerpo Blade Runner de L.A. convoca a cuatro de sus mejores Blade Runners: Rick Deckard, una verdadera leyenda en el cuerpo, alguien que jamás ha retirado a ningún humano por error; Tetsuo Nakamoto, un antiguo motorista pandillero en Neo-Tokio que aceptó convertirse en Blade Runner y comenzar una nueva vida en Estados Unidos tras denunciar a toda su banda; Holden, un burócrata hijo del embajador estadounidense en la isla de Korea; y Agatha, un refuerzo que acaba de llegar de Japón precedida de pésimos rumores sobre su actuación demasiado expeditiva y sus escándalos sexuales con confidentes. Lo que ignoran todos en la sala es que Agatha es en realidad un replicante que asesinó a la verdadera Blade Runner en el viaje y que ha decidido continuar con su tapadera de asesino de replicantes por ser el lugar donde jamás buscarían a uno. Aunque esa estrategia entrañe terribles riesgos.


Bryant explica a los héroes que se ha localizado a cuatro pellejudos que han violado las leyes terrestres y han escapado de Marte. Se sabe que al menos dos de ellos Nexus 5, y otros dos son modelos más avanzados, modelos 6. Más allá de eso, se conoce la identidad de uno de ellos, Caín, al parecer el jefe. Y que al menos dos de ellos son hombres. También se ha encontrado un extraño documento a medio imprimir en la cápsula en la que huyeron. Los Blade Runner angelinos enseguida reconocen el documento como un intento de falsificación de una licencia de taxista. Deckard es capaz incluso de reconocer la agencia de taxis: Bluebell.



Voigh-Kampf para todos

Bryant despide a los agentes de la ley anunciándoles que no podrán contar con más ayuda, porque la mayoría de los operativos de L.A. han sido solicitados para intervenir en una crisis de la prisión New York, donde los reclusos se han amotinado a gran escala. También hay información confusa sobre el
Air Force One involucrado. En cualquier caso, Bryant despide a sus hombres pidiéndoles que no le vuelvan a molestar. Los Blade Runners se ponen manos a la obra. Holden investiga entre las licencias de taxi recibidas en la central cuáles son las que se han solicitado en las últimas dos semanas (fecha de la fuga de los replicantes) dentro de la franquicia de Bluebell. Tetsuo aprovecha para solicitar información a sus contactos de Neo-Tokio sobre la misteriosa Agatha, con la que los angelinos ya han tenido unos primeros encontronazos en la oficina del capitán, en especial el japonés y Holden. Deckard y la replicante discuten puntos de vista en la cantina de la comisaría.
Holden ha descubierto que son unas cincuenta licencias las que se han dado de alta en estas últimas fechas, la mayor parte en dos oficinas. El grupo se reúne y acude en dos coches oficiales de incógnito a una de ellas. El joven dueño de la franquicia de ese barrio trabajador se apresta muy colaborador a ayudar en todo lo posible, y poco a poco todos los taxistas van acudiendo a la oficina bajo diversas excusas, para que el equipo logre hacer la prueba Voigh Kampf a todos ellos. Se dividen en dos equipos, comenzando las entrevistas Holden con Agatha. El primero de ellos, un inmigrante mexicano aparentemente ilegal, reacciona nerviosamente al protocolo y pregunta si el cuestionario lo va improvisando el Blade Runner. Holden lo tranquiliza diciéndole que las preguntas están escritas de antemano y tan solo son eso, preguntas. Pronto confirma que es un ser humano. Tras esa entrevista el Blade Runner se reúne con los otros tres angelinos en un puesto de comida rápida en la calle de enfrente, dejando sola a Agatha, que sin tener ninguna idea de cómo manejar la máquina, resuelve la situación como puede pero sin levantar sospechas.
Son las dos y media de la madrugada cuando Rick Deckard y Tetsuo Nakamoto han  terminado de verificar la humanidad del último de los taxistas entrevistados. El joven dueño de la franquicia se dispone a despedirse cuando Deckard le explica que tan solo falta una persona por realizar el test: él. Roth parece ponerse nervioso y no entiende la necesidad de todo ello, pero ante la insistencia de los Blade Runner parece ceder. Sin embargo, en el último momento salta atravesando la cristalera y disparando a su espalda a los Blade Runner intentando huir.

Un pellejudo retirado y un detenido


Al otro lado de la calle Holden y Agatha conversan con unas hamburguesas McMeadows en la mano. El elegante Blade Runner ha escogido la Kobe, la más cara, y ha tirado el pan y la lechuga. Él sabe que esas hamburguesas son más caras, pero casi toda la carne que conllevan es carne de ternera y no compuestos preparados. Agatha le contesta de pie en la calle mientras mastica su hamburguesa vegana cuando observan a Roth atravesando el ventanal de la oficina de Bluebell y disparando a su paso. Holden se hace a un lado y ocupa el asiento (sucio) del piloto del coche, y la replicante entra rápidamente a su lado. En ese instante, Tetsuo sale de la oficina y abre fuego con su arma anti-reglamentaria con balas de uranio empobrecido atravesando el pecho del replicante. El impacto ha sido tan tremendo que Roth ha caído al suelo y pierde su pistola, pero se incorpora y continua corriendo. Es entonces cuando Deckard advierte que le hace señas a un enorme calvo gordo vestido de manera estrafalaria y con aspecto confuso. El veterano Blade Runner no tiene claro si las señas son para que se aparte, pues está en el camino del replicante, o para que huya. Por si acaso, Deckard corre hacia el obeso y lo retiene.
Holden ha conducido el coche patrulla observando la persecución desde arriba, maniobrando para intentar interceptar al replicante. En el momento justo, Agatha salta del coche y logra placar al herido Roth. Su prioridad es la de detenerlo vivo, pero Tetsuo se acerca a la pareja y le descerraja un disparo en plena cabeza al replicante. Agatha se incorpora rápidamente y se encara con el antiguo pandillero, pero la discusión no llega a mayores.

Green 

En la comisaría, Holden y Deckard interrogan al sospechoso obeso, mientras tras un cristal espejado Agatha y Tetsuo siguen con atención las preguntas de los dos Blade Runner intentando contener su mutua antipatía. El hijo del embajador comienza el interrogatorio, pero el obeso calvo no responde a nada, pareciera que no entiende  ninguno de los idiomas en los cuales se dirigen a él. Eso imposibilita hacerle el test Voigh-Kampf. Como pista de su identidad, los agentes tan solo tienen un tatuaje grabado en su cuello, con el nombre de “Green”. El gordo, al que Tetsuo bautiza como “la ballena blanca”, tan solo está vestido con un tosco sayo de escasa calidad. Lo pueden retener como máximo 48 horas por escándalo público. El obeso retenido cierra los ojos y parece calmarse tarareando una canción. Asombrado, Holden la reconoce, merced a sus gustos caros y exclusivos: se trata del adagio “aire” de Juan Sebastian Bach.
Debatiendo sobre sus opciones, los cuatro Blade Runners deciden dividirse. Deckard irá a investigar sobre el extraño tatuaje de Green, mientras que Holden va a analizar la foto que tenía Roth donde se mostraba a una mujer de mediana edad rubia atada y con contusiones aterrorizada junto a la que probablemente fuera su hija, también atada. Por su parte, la pareja de agentes japoneses iban a intentar algo arriesgado: liberar a Green y seguirlo para que los condujera al resto de los replicantes. Pero eso será a la noche, después de descansar el resto de la mañana.

White whale down


Deckard pregunta a uno de sus habituales enlaces experto en tecnología en los bajos fondos. El vietnamita que habla únicamente en Interlingua, le explica a Deckard, por la fotografía que le enseña, que se trata de un tatuaje industrial, no artístico. Y que es común ver cosas así en el Yermo, o en bandas de motoristas. Le sugiere que pruebe con los Khanes, una banda que tiene muchos contactos con el Yermo. Deckard también tiene una muestra de sangre de Green pero no la hace analizar al momento.

Tetsuo y Agatha siguen a Green, pero parece que está manteniendo una ruta errática. Agatha sugiere que está perdido, y entre los dos idean otro arriesgado plan: llamar a un taxi, y que lo recoja y deje en
la esquina donde lo encontraron por primera vez. Agatha se las apaña para entrar también en ese taxi. Tetsuo los sigue con su llamativa moto roja de gran cilindrada, pero logra pasar desapercibido. Una vez que Green desciende del coche, Agatha lo sigue con discreción a cierta distancia, hasta que un coche lo termina por atropellar. Ella corre hacia él y llama a una ambulancia, pero ni así logra que se comunique con él.
Tetsuo, entretanto, interroga a algunos tenderos orientales que se ríen al ver a Green y que parecen reconocerlo. Al parecer recuerdan cómo hizo su aparición el día anterior, cuando los Blade Runner lo detuvieron. Según cuentan, hubo un pequeño accidente entre una camioneta blanca y un deportivo rojo, y el gordo salió entonces a la calle por la puerta trasera de la camioneta. Los tenderos orientales hablan de que en la camioneta ponía “humano” dos veces.


Fotos y líneas calientes

¿Y qué es mientras tanto de Holden? Está analizando sentado en la intimidad de su oficina la fotografía encontrada en el cuerpo del replicante retirado. Tras varios enfoques y búsquedas, logra
ver en un espejo de la fotografía la imagen de Caín. Y  también puede ver que lo acompaña una mujer esbelta de pelo largo moreno que está de espaldas al espejo. Más aún, logra enfocar a una ventana que da a un nudo de comunicaciones que debería ser lo suficientemente peculiar como para localizarlo. Pero sin contar con más ayuda, el relamido agente de la ley deja trabajando el ordenador para que compare esa fotografía con fotografías de cámaras de vigilancia de tráfico hasta que se encuentre una coincidencia.
En contacto con Tetsuo, se apresta a buscar fotografía de las cámaras en el momento de ese accidente. En cuanto al extraño mensaje de “humanos”, Holden le recuerda al japonés que el lema de la Tyrell Corporation es precisamente “más humanos que los  humanos”. Mientras busca imágenes, aprovecha para conectar el teléfono con una línea caliente (a costa del contribuyente), pero después
de cinco minutos, encuentra algo que lo hace incorporarse de la silla y cuelga el teléfono. No es consciente de que eso le ha costado una recriminación a la operadora Sally, que tendrá que purgar su bajo rendimiento en el despacho del encargado.



Noche de relax y una replicante asesina

Los Blade Runner se toman un merecido descanso poniendo en común todos los avances en la investigación mientras socializan en un conocido tugurio de la noche angelina. Holden muestra las fotografías de las cámaras de tráfico, donde se ve una  camioneta blanca con el logo de la Tyrell Corporation de donde sale Green, pero en otra de las fotografías, se observa que en el interior de la camioneta había más personas, todas ellas calvos obesos ataviados de manera similar. Agatha sugiere que se trate de algún tipo de secta, como los hare krishna. Deckard relata cómo en su búsqueda de información sobre el tatuaje, se dirigió a un local abandonado que funciona como sede de los Khanes, y que a cambio de su coche oficial el líder de la banda le proporcionó cierta información, señalándole que entre los Khanes se acostumbra a utilizar el tatuaje industrial, pero que solo se le ponen nombre en la espalda a los esclavos. Quizás Green no sea el nombre del gordo, sino el de su dueño.
Tetsuo, aburrido con la conversación, aprovecha para invitar a la cantante del local a que se beba una copa con él. Pero pronto el humo y la tensión del día aceleran uno de sus ataques de sangrado de ojos
y tiene que ir al baño a limpiarse, momento que aprovecha Holden para ocupar su lugar e intentar seducir a la joven. Sus agudas  maniobras y su descarado despliegue de dinero y clase acaban convenciendo a la joven cantante a acompañarlo a su habitación en el selecto complejo residencial donde vive. Tetsuo, receloso, pregunta al barman por la joven, y éste le replica que es la primera vez que canta en el local. Con esa información, visiblemente alarmado, Deckard parte en busca de su compañero para advertirle del peligro que corre, mientras el japonés aprovecha para sentarse en una barra americana y pagar a dos prostitutas koreanas.

Sin embargo, Holden no es del todo ingenuo, e intenta que la joven acceda a realizar un test Voigh Kampf, camuflándolo como una especie de juego erótico previo. Deckard le llama desde el portal advirtiéndole de los peligros, pero el acaudalado agente de la ley no le deja entrar y prosigue con su juego perverso (y peligroso), hasta que finalmente logra descartar que la joven sea una replicante. De hecho, la verdadera replicante, Sarah, se encuentra entonces charlando con Agatha. Las dos se fugaron juntas de Marte y desarrollaron cierta empatía mutua. Sarah le explica a Agatha que Caín está desatado, y que para convencerse a sí mismo de que es humano, ha decidido realizar una grotesca imitación de una vida humana, asesinando a un taxista y secuestrando a su familia. Agatha le convence a Sarah para que desvele la dirección de Caín, convencida de que si acaba con él el resto del grupo la considerará una de los suyos y eliminarán cualquier sospecha hacia ella que pudieran albergar.




La caza del replicante

El equipo desayuna junto en el lujoso piso de Holden, que se pavonea relatándoles su última conquista y muestra a sus invitados el confort de su hogar. Agatha aprovecha para contar a los Blade


Runners que merced a unos contactos en el bajo mundo ha localizado la zona donde se esconde Caín. Holden sospecha de tanta celeridad, pero Agatha le hace ver que un experto agente de campo encuentra información incluso en localidades extrañas a él. Dado que el taxista va a tener turno de mañana, deciden esperar a la noche para atraparlo, pero antes deciden visitar la Tyrell Corporation para recabar más información sobre la camioneta blanca. Una vez en la sede de la corporación, los derivan a uno de los mandos intermedios, un tal Cooper. El ejecutivo no se muestra nada cooperativo y señala que esa camioneta debe haber sido robada. Sin embargo, entre Deckard y Holden comienzan a insinuar que pueden hacerle un test de Voigh-Kampf y alterar los resultados para hacerlo aparecer como un replicante. Cuando él replica que para eso necesitarían una orden judicial, Tetsuo replica que no tendrán problemas en conseguir una. Ante la presión, Cooper les dice dónde volverá a pasar esa camioneta esa misma noche. Satisfechos con la información obtenida, los Blade Runners dejan la 
Tyrell Corporation.

Cae la noche cuando los agentes de la ley se acercan a la zona de bloques donde Caín debe esconderse. Pronto encuentran un taxi Bluebell aparcado, y en su salpicadero una foto de la mujer y su hija secuestradas. Cuando se preguntan dónde estará el piso donde se encuentran encerradas, ven a Caín que se dirige a un portal con unas compras de supermercado. Los Blade Runners intentan rodearlo de forma inadvertida, pero el replicante los ve y comienza a abrir fuego. Tetsuo entonces, montado en su flamante moto carga contra él con su katana salpicando chispas contra el asfalto, alcanzándolo en un costado pero siendo derribado. Holden sufre un ataque de asma por ansiedad y se acurruca tras un coche mientras el resto de los Blade Runners, entre disparos, va cerrando las oportunidades al replicante. Deckard logra acercarse lo suficiente para arrancarle la pistola, y Holden finalmente amenaza al replicante con asesinar a su supuesta familia si no se entrega. Ante esa extraña amenaza, el replicante cede y confiesa dónde encontrar a Sarah. Después, es retirado. En el asalto al piso donde se esconde Sarah, los Blade Runners irrumpen por sorpresa pero no logran acabar con ella, que se resiste atrincherada en una habitación. Pero cuando ve que entre los agentes está Agatha, decide suicidarse de un disparo, y su cuerpo cae a través de un ventanal a la calle. Es la primera vez que los Blade Runners presencian algo así.

La granja
Tras el shock de presenciar un suicido de un replicante y de las recriminaciones y tensiones que provoca, los Blade Runners dan con la camioneta blanca de la que Cooper habló. Pero su sorpresa es mayúscula cuando se dan cuenta de que forma parte de un convoy de cuatro camionetas. Lo siguen con la mayor discreción hasta una suerte de polígono industrial semi-abandonado en las afueras de la ciudad. Allí las cuatro camionetas entran en un garaje pero los agentes logran entrar antes de que la puerta metálica acabe de cerrarse. Allí entreabren una puerta que da a una extraña sala desde la que se escucha a todo volumen la música de Air de Bach. Con la puerta entreabierta observan como varios hombres conducen a uno calvo obeso semidesnudo hacia una mesa. Mientras uno de ellos afila un gran cuchillo de carnicero. Lo que más les sobrecoge y hace que Holden comience a vomitar, es lo que el gordo tiene grabado en su nuca: su tatuaje pone “Kobe”, como la hamburguesa que pidió hace un par de noches. El carnicero degüella al infortunado, y otro hombre lo cuelga en un gancho con ayuda de una polea y comienza a descuartizarlo con una motosierra.


Los Blade Runners irrumpen disparando y acabando con los carniceros. Después tiran a bajo otra puerta que da a los establos y las cintas de despiece, y comienza un tiroteo con varios guardias. Entre los presentes está Cooper, que sabiendo de la inminente amenaza de los agentes ha llamado a varios guardias, pero pronto son sobrepasados por los Blade Runners. Intenta escapar por los niveles superiores, pero Tetsuo le dispara en el costado y Deckard sube las escaleras corriendo para imposibilitar su huida. Entretanto el ejecutivo ha ido intentando sembrar la duda entre los agentes a través de los parlantes de la fábrica, diciendo que uno de ellos es un replicante, y señalando a Deckard como el robot encubierto. Cuando finalmente es Deckard el que lo encañona frente a un gran ventanal, Cooper amenaza con que ha llamado a la policía y que jamás lo detendrán,  tanto es el poder de la Tyrell Corporation. En ese momento efectivamente un helicóptero de la policía hace su aparición y apuntando con su foco a los agentes, les insta a tirar sus armas, mientras Cooper levanta sus manos haciendo ver que está desarmado. Pero Deckard continúa apuntando al ejecutivo. “He aprendido que los replicantes pueden ser más humanos que algunos humanos”, dice antes de apretar el gatillo.

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