5 de septiembre de 2015

Crónica de la aventura de Hitos "El origen de la nueva patrulla extraordinaria" por Jose Manuel Echavarren

Crónica de la aventura de hitos "El origen de la nueva patrulla extraordinaria" jugada con Cristina Voada (La mujer-pantera), Iván (Sherlock Holmes), Daniel Scorpin (el Fantasma) y David González (La Sombra) el 20-8-2015 dirigida por el infame Echavarren.

Nueva York. 1931
La Sombra, en su identidad del millonario Lamont Cranson, ha celebrado una fiesta para lo más granado de la sociedad neoyorkina, con la esperanza de que la ladrona chino-americana Dragón de Loto haga su aparición. Para ello, como colofón a la fiesta, ha ofrecido mostrar la joya del maharajá de Rahumpur, un espléndido brillante de valor incalculable. La Sombra está más interesado en La Mano, la tríada china, que en la ladrona de guante blanco, pero está convencido de que Dragón de Loto le puede conducir a ellos. En la cena de gala ve a la china con una copa de champán sola en uno de los balcones bajo la habitación donde se esconde la joya, y acude a acompañarla para vigilarla de cerca. Allí no puede evitar quedarse prendado de su belleza y su seguridad.
Sin embargo, minutos más tarde se encuentran los dos con sus trajes en la habitación de la joya, cuando la ladrona intenta robar el diamante y La Sombra la sorprende. Pero Dragón de Loto salta por la ventana huyendo, y trepa rápidamente al edificio contiguo. La Sombra utiliza sus poderes de ombragénesis y se teleporta a las sombras de la azotea contigua, logrando atraparla. Ella se ofrece a trabajar conjuntamente con él en su investigación contra las tríadas a cambio de su libertad. La Sombra accede y ella se pierde en la noche dejando tras de sí su perfume. Pero una luz estremecedora hace que todo el momento se pierda para siempre. De la luz, brota una extraña máquina cuyo tripulante se identifica como el Viajero del Tiempo, y ofrece a La Sombra ingresar en un grupo heróico llamado la Patrulla Extraordinaria. La Sombra acepta.



Nueva York. 1942
Irena dispone sus últimos cuadros sobre su sofá, cuando suena el teléfono. Con la vista todavía atrapada en los ojos felinos pintados en el lienzo, descuelga y habla con su prometido Oliver, que la invita al cine el domingo. Sin embargo, ella tiene miedo por él. Se siente maldita, está convencida de que arrastra una peligrosa maldición que podría acabar con él. Sin saber muy bien qué consecuencias tendrá, le responde que no irá con él al cine, y que no se propase. Él, parece entender el cambiante humor de Irena y se ofrece a llamar otro día. La joven cuelga el teléfono y comienza a tener uno de sus episodios de transformación, como cada vez que algún pensamiento erótico o amoroso cruza su mente. Pero logra mantener su mente fría, justo cuando una extraña luz explota en su salón y una máquina aparece sobre su sofá, aplastando sus cuadros. De ella, un hombre de mediana edad se presenta como el Viajero del Tiempo y la conmina a ingresar en un grupo heróico. Ella da un paso atrás, sin entender bien por qué ella debería ser una heroína. El Viajero le explica que es cierta la maldición que arrastra, pero que puede utilizarse para el bien. Sin embargo, la razón que la convence es que podrá ayudarla a controlar su mal.

Bangallah (África oriental). 1936
El Fantasma y su fiel perro Diablo persiguen la pista de dos peligrosos cazadores furtivos que intentan cazar a Cecil, el león insignia de la reserva natural de Bangallah. El Fantasma logra seguir el rastro de los dos villanos incluso en la noche de la jungla más cerrada. Una vez tras su pista, a lo lejos atisba la luz de una fogata, y se acerca para atacar a los furtivos por la espalda. Saltando salvajemente, logra abatir a uno de ellos con un golpe seco, mientras el otro desenfunda su pistola. El Fantasma saca sus dos pistolas y le conmina a rendirse cuando una extraña explosión de luz lo distrae y propicia la huida del cazador. Se trata del Viajero del Tiempo, que le pide al héroe enmascarado que se una a la Patrulla Extraordinaria. El Fantasma acepta mientras Diablo retiene al furtivo.

Londres. 1881
Sherlock Holmes está en mitad de un peligroso experimento químico que podría estar a punto de volar su casa por los aires, cuando Miss Hudson entra en su despacho anunciándole que el Dr. Watson, el hombre que estaba interesado en alquilar la otra habitación de la casa, se retrasa. Holmes frunce el ceño con un asomo de irritación, pues no le gusta la gente impuntual. Miss Hudson le recrimina el escaso orden que reina en la casa y le pide que ordene su despacho para causar mejor impresión al siguiente inquilino. Él utiliza su semántica para zafarse de la casera, que deja a su inquilino como imposible, justo cuando una luz explosiva aparece en la habitación, y la máquina del tiempo se materializa en mitad del despacho, aplastando la pipa del detective. Para cuando el Viajero se ha bajado de su máquina, Holmes ya ha deducido su procedencia, y tras un afortunado y rápido análisis, logra incluso llamar al Viajero por su nombre, y es que la inicial “H” se ve en el bordado de su pañuelo. Howard se muestra sorprendido y le propone al detective formar parte de la Patrulla Extraordinaria. Él, claro está, acepta.

Londres 1900. La misión de la Patrulla Extraordinaria.
El Viajero del Tiempo recibe a los nuevos miembros de la Patrulla Extraordinaria en su gran edificio consagrado al conocimiento, el Museo de la Ciencia de H.G.Wells. Muestra a los héroes las salas llenas de trajes de todas las épocas y de mariposas gigantes o huesos de dinosaurio, mientras les explica la premura y característica de su misión. Resulta que la Patrulla Extraordinaria Original ha desaparecido. Él la envió al Londres de 1888 porque había encontrado una fotografía imposible: una imagen de la Feria de la Ciencia de 1888 donde, en segunda fila, posaba un maléfico Fu-Manchú. Los tres héroes detectives enseguida llegan a la conclusión de que Fu-Manchú está posando en esa foto, invitando de alguna manera a la Patrulla Extraordinaria a que vayan a buscarlo. Y así fue, efectivamente. Pero antes de enviar a sus héroes, el Viajero se preguntó que era lo que buscaba Fu-Manchú justo en esa época. Pronto cayó en la cuenta de que era justo una semana antes de que comenzaran los asesinatos de Jack el Destripador. Tras repasar los periódicos de la época en su extensa hemeroteca, observó que el viernes 31 de agosto donde moría la primera víctima de Jack, no contenía esa noticia ya. Fu-Manchú había cambiado el pasado. La primera víctima murió asesinada el lunes, de manera más bestial que en la versión original.
El Viajero envió a sus hombres pero tan solo un día después habían desparecido. Por eso reclutó rápidamente a un nuevo grupo que pudiera encontrar a la Patrulla Extraordinaria original y acabar con el nuevo Jack el Destripador. Tras escuchar al Viajero los héroes se pusieron manos a la obra para preparar su misión.

Londres 1888. La identidad de Jack el Destripador.
Mientras cada uno se preparaba a su manera, Irina, aprovechando sus dotes de arhivista, encontró en los inmensos archivos del edificio la documentación de todo el caso de Jack el Destripador acumulada tras años de investigaciones por distintos destacados miembros de Scotland Yard. Sherlock Holmes estudió los legajos a toda velocidad con la máxima concentración, hasta dar, sin duda, con la identidad del famoso asesino. “Nada resulta tan engañoso como un hecho evidente”, señaló. Según sus dotes de deducción y a partir de los datos y pistas acumulados en tantos años de investigación, el asesino no era otro sino el carnicero suizo Joseph Isenschmid. 
Pero el tiempo estaba pasando y jugaba en contra de los aventureros. Era ya medianoche del martes y todos vieron con aprensión cómo la portada del diario Morning Chronicle cambiaba y anunciaba una nueva víctima, en este caso diferente de las cinco prostitutas asesinadas por Jack el Destripador en la historia convencional. Ésta era una inmigrante italiana. Los aventureros decidieron precisamente atrapar al asesino justo antes de cometer ese asesinato, transportándose en el tiempo media hora antes del trágico suceso.
El Viajero los transportó al Hyde Park de la noche del martes 4 de septiembre de 1888 a las 23:00. Los aventureros, ataviados con ropajes de la época que encontraron en una de las salas del museo H.G.Wells dedicado a la evolución del traje, pronto encontraron un carruaje de caballos que se prestó a llevarles al East End. A Sherlock Holmes le pareció un abuso cómo había subido el precio de los coches en estos siete años. El chófer se negó a internarse más en la zona por miedo a los asesinatos, pero la Sombra lo hipnotizó y el carruaje finalmente se detuvo apenas a una calle de donde iba a tener lugar el asesinato.

Hombre lobo suizo en Londres
Nada más descender del coche de caballos, La Sombra, fiel a su estilo individualista, se esfumó entre las sombras mágicamente. El resto de los héroes corrió hacia el callejón donde enseguida tendría lugar el asesinato cuando de pronto escucharon un aullido que les hizo estremecer. Todos se miraron sabiendo qué significaba todo aquello: Jack el Destripador se había convertido en hombre lobo merced algún hechizo de Fu-Manchú. Todos corrieron hacia la épica batalla que iban a entablar siguiendo el grito de una mujer, y escuchando ya los primeros disparos de La Sombra, que apareciendo de la nada tras la figura horrible del licántropo, había abierto fuego a quemarropa. Las heridas que deberían haber sido mortales habían provocado la furia del hombre lobo, que intentó por dos veces asestar un terrible golpe con sus garras al justicieron encontrando tan solo aire. Sin pensárselo dos veces, El Fantasma asestó un terrible derechazo a un confundido licántropo. El golpe apenas le hizo daño, pero sirvió para distraerlo. Irina sostenía en su mano un pasador de plata con idea de clavárselo al hombre lobo, pero decidió que era demasiado peligroso e intentó concentrarse para transformarse en mujer pantera. Pero en tal situación de horror y peligro no pudo pensar en nada que pudiera facilitar la transformación.
Sherlock Holmes arrojó fuego sobre la bestia peluda, mientras El Fantasma, gritaba a los héroes que la plata era la mejor forma de acabar con ella. La mujer-pantera seguía sosteniendo su pasador de plata en la mano cuando el licántropo rasgó el vientre del Fantasma, que dando un traspiés cayó al suelo pero concentrándose logró recuperar parte de sus heridas merced a sus habilidades legendarias. La Sombra reaccionó entonces teleportándose por las sombras hasta la espalda de Irina, y allí la abrazó sensualmente hasta que ella se transformó en la terrible pantera devora-hombres. Tuvo la precaución de desaparecer convenientemente justo cuando el enorme felino saltaba hacia el desprevenido licántropo, que intentaba regenerarse a su vez. Enzarzado en una lucha contra la pantera negra, que hacía estragos, La Sombra aprovechó para recoger el pasador de plata y clavárselo mortalmente al licántropo.

Encontrar a la Patrulla Extraordinaria original
Unos guardias urbanos habían encontrado a varios héroes frente al cuerpo despedazado del carnicero suizo y a la mujer desmayada y concluyeron que eran ellos los asesinos, pero Sherlock Holmes hizo acto de presencia explicándolo todo, y la inmigrante italiana corroboró al despertar que el asesino era el fallecido carnicero. Tras salir a la mañana siguiente de comisaría tras haber ofrecido todo tipo de explicaciones, el doctor Watson fue a saludar a su viejo amigo y felicitarle por el caso, pero Sherlock no lo reconoció. Efectivamente, él nunca había llegado a ver a Watson. Éste, sorprendido y asustado, decidió, con ayuda de los policías, medicarlo, pues entendía que su repentino e inexplicable ataque de amnesia estaba producido por el estrés de la captura. De modo que cuando todos los héroes se reunieron, el detective estaba bajo una fuerte medicación que mermaba sus capacidades intelectuales.
Los héroes estaba alojados en el Hotel Excelsior, que ocupaba el mismo edificio del Museo H.G.Wells. El Viajero del tiempo había comprado ese edificio y el mismo hotel también en esos años de 1888. Los héroes habían ahora de encontrar a la Patrulla Extraordinaria original. Pronto sus pesquisas en el hotel dieron sus frutos. La Patrulla original también se había alojado en el hotel, y los héroes pudieron deducir que los habían secuestrado en sus habitaciones usando un fuerte cloroformo a base de flores de loto. Más aún, los aventureros lograron encontrar a los chinos que habían sido parte del secuestro, y que pertenecían a una compañía de mudanzas. Finalmente, determinaron que los héroes desaparecidos deberían estar seguramente bajo un circo chino en Hyde Park, en una cueva conectada a las alcantarillas.

Batalla contra el monstruo-planta viviente
Los héroes de la Patrulla Extraordinaria transitan por la noche por el entramado de alcantarillas del Londres victoriano en busca de la Patrulla original chapoteando entre barro y excrementos. Cuando finalmente llegan a su destino, por la luz de unas claraboyas camufladas como rejillas de alcantarillado se filtra la luna iluminando a los miembros yacientes de la Patrulla Extraordinaria original. Se encuentran atrapadas entre una maleza que lo inunda todo. Los mismos héroes pisan a través del agua infecta ramajes y flores pertenecientes a esa masa vegetal. Frente a los cuerpos inertes de los héroes, cuya vida parece ser siendo absorvida por las plantas, un busto enorme de Fu-Manchú los observa, como si el maléfico doctor hubiera querido que lo último que viesen en vida fuera su efigie.
El Fantasma, con su vasto conocimiento de leyendas, identifica esas plantas como parte del famoso entramado vegetal de la isla Krakoa, que se dice tiene inteligencia y entidad común. La Sombra no espera más y se teleporta entre las sombras para ir rescatando a los héroes inconscientes cuando unos ramajes brotan hacia él e intentan atraparlo. El justiciero las esquiva con agilidad y dispara a bocajarro sus dos pistolas. En ese momento, una gruesa rama espinosa golpea salvajemente a Sherlock Holmes, que es despedido contra una pared. En el límite de la inconsciencia, su mente intenta buscar debilidades de la planta, murmurando ininteligiblemente. La mujer pantera se transforma y salta hacia la planta arrancando hojas y ramas a su paso mientras el Fantasma coge la lámpara de gas que portaba Irina y la lanza contra la planta Krakoa que grita con un aullido visceral ante el contacto con el fuego. Pocos minutos más tarde la planta ha muerto y los miembros de la Patrulla Original han sido rescatados. Ha nacido un nuevo grupo de héroes.

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